Anoche me encontré
con la mujer innombrable
dijo que iba a pasar por mi
la medianoche de Navidad
Llevaba su oz en la mano y
vestía ébano en color
entre tanto marfil,
jugando a ser un piano
Anoche me encontré
con el fin
Me sedujo y
prometió pasearme
entre el pasado,
las fotos, recuerdos
ya no serían en vano
Juró que iba a volver
a besar todos los labios
que pude yo
haber probado
contó que va a envolverme
entre su manto santo
y cuando en mi me hunda
ella iba a estar
tomándome la mano
jueves, 20 de marzo de 2014
El pibe, Bondi en hora pico.
Un pibe re paqueado, pasajero del 59, va sentado rapeando. Rapeando sobre el amor, sobre los amigos que se fueron “a un mundo mejor”, dice que los extraña y que quiere salir de la mierda en la que se metió y que solo no puede. Los demás pasajeros lo miran mal, con miedo y el chofer lo calla de mal modo. Él pide disculpas, enmudece, se levanta. (Mientras las mujeres se agarran fuerte de sus carteras, mitá de los tipos lo miran haciéndose los malos, mitá se sonrié viendo la escena). El chabón saca la cabeza por la ventanilla, grita "por favooooooooor" en voz alta mientras le da el viento en la cara y lo repite como rogándole algo a alguien, como a un dios. Va mirando para afuera por que está próximo a bajarse y se quiere ubicar, a la altura de José Hernández abandona el barco con la mirada perdida y los ojos llorosos. El loco se va caminando despacito, cruza la calle y se pierde entre los transeúntes.
Cuando bajó se transformó en un zombi más entre ellos, todos, que se matan unos a otros por ser los primeros en emprender regreso a sus hogares en hora pico, como si ya no hubiera nada más que una guerra gris.
El viejo
Eterna libertad cautiva con alguna bebida espirituosa, con un sonido microtibio de los labios que besan bocas humanas, bocas de las botellas que lo rodean en el predio costero, con los ojos que esperan un guiño, un sonido perdido, un chirrido, ese adulto que quiere seguir siendo niño.
Se va el tren, se va el barco mientras se pierde entre las piernas de la nada, del todo junto y mojado, embadurnado.
El viejo es un barrilete que busca ser amarrado. De pronto el se transforma en la tripulación de un barco pesquero perdido entre un cardumen de sirenas.
Le pasan por enfrente, les chista, las piropea y le da vueltas la cabeza como un trompo.
La tormenta, el viento, aurora y un pájaro que le canta sentado sobre su hombro izquierdo, específicamente donde empieza la clavícula pasando primero a revolverle el pelo y el bigote.
Con alguna bebida espirituosa sentado en la sombra, con un sonido microtibio de sus labios que ya besan a cualquiera, se para en la orilla del río amarronado y solamente moja los pies. Alguien secuestró del río el reflejo de la luna. Ya no puede ver. Tiene miedo de ahogarse. No sabe nadar, el ya no juega a nada. Solo espera vivir en su eterna libertad cautiva.
Se va el tren, se va el barco mientras se pierde entre las piernas de la nada, del todo junto y mojado, embadurnado.
El viejo es un barrilete que busca ser amarrado. De pronto el se transforma en la tripulación de un barco pesquero perdido entre un cardumen de sirenas.
Le pasan por enfrente, les chista, las piropea y le da vueltas la cabeza como un trompo.
La tormenta, el viento, aurora y un pájaro que le canta sentado sobre su hombro izquierdo, específicamente donde empieza la clavícula pasando primero a revolverle el pelo y el bigote.
Con alguna bebida espirituosa sentado en la sombra, con un sonido microtibio de sus labios que ya besan a cualquiera, se para en la orilla del río amarronado y solamente moja los pies. Alguien secuestró del río el reflejo de la luna. Ya no puede ver. Tiene miedo de ahogarse. No sabe nadar, el ya no juega a nada. Solo espera vivir en su eterna libertad cautiva.
miércoles, 5 de marzo de 2014
Trébol de 4.
Quién habrá dicho
que los tréboles de cuatro hojas
traen
suerte.
Dicen que fue un niño mientras caminaba con su perro una tarde, investigaban el pasto de una quinta
que habían alquilado sus padres un verano del 69´en el Delta, después de una tormenta, buscaban juntos el final del arcoíris, las monedas de oro plateadas por la luz.
Me contaron que ese chiquitín aquél día, un 1º de marzo por ser exacta, se transformó en duende y su perro en un castor que lo cargaba en su lomo tieso de tanto corretear los bosques. Juntos saltaron flores, troncos, construyeron puentes entre los charcos, del menor al mayor con las ramas que encontraban sendero a sendero.
Al encontrarse justo en el centro del jardín, lo vieron. Ahí estaba, el de los cuatro pétalos verde.
Ahí mismo el niño lo bendijo: - Amante de la suerte, Trébol de cuatro hojas, eternamente.-
El perro aulló al infinito hasta que la llovizna volvió a recordarles en que estaban. Se fueron del centro de la escena, quedando ahí mismo solo el yuyo en la garúa que refrescaba el atardecer.
que los tréboles de cuatro hojas
traen
suerte.
Dicen que fue un niño mientras caminaba con su perro una tarde, investigaban el pasto de una quinta
que habían alquilado sus padres un verano del 69´en el Delta, después de una tormenta, buscaban juntos el final del arcoíris, las monedas de oro plateadas por la luz.
Me contaron que ese chiquitín aquél día, un 1º de marzo por ser exacta, se transformó en duende y su perro en un castor que lo cargaba en su lomo tieso de tanto corretear los bosques. Juntos saltaron flores, troncos, construyeron puentes entre los charcos, del menor al mayor con las ramas que encontraban sendero a sendero.
Al encontrarse justo en el centro del jardín, lo vieron. Ahí estaba, el de los cuatro pétalos verde.
Ahí mismo el niño lo bendijo: - Amante de la suerte, Trébol de cuatro hojas, eternamente.-
El perro aulló al infinito hasta que la llovizna volvió a recordarles en que estaban. Se fueron del centro de la escena, quedando ahí mismo solo el yuyo en la garúa que refrescaba el atardecer.
martes, 4 de marzo de 2014
Retrato- nada
Los juncos se doblan por el oleaje de las naves, dos personas nadan con un perro y una jauría se deja acariciar por un niño que pasa caminando, los parásitos de los árboles se sacuden mientras florecen en otro lado del parque los malbones.
Hola, permiso
-Hola, perdón, permiso
me prestás tu bote?
Es que yo no tengo uno,
me siento encerrada entre la inmensidad
y los mil caminos que puedo tomar.
Permiso, de verdad
lo necesito
remo hasta la esquina de allá, esa
y te lo devuelvo.
Quiero saltar las olas , inmensas, que dejan las lanchas que pasan
buscar la pelota que se fue para los juncos
todas las ideas. Todas. Que se queden allá.
Quiero sentir
como transito el agua
y el viento-
me prestás tu bote?
Es que yo no tengo uno,
me siento encerrada entre la inmensidad
y los mil caminos que puedo tomar.
Permiso, de verdad
lo necesito
remo hasta la esquina de allá, esa
y te lo devuelvo.
Quiero saltar las olas , inmensas, que dejan las lanchas que pasan
buscar la pelota que se fue para los juncos
todas las ideas. Todas. Que se queden allá.
Quiero sentir
como transito el agua
y el viento-
Ocio
Estamos jugando
todo el tiempo,
movemos nuestro cuerpo
o intentamos
nunca más quedarnos quietos
con la mente
Impulsamos
laberintos coloridos
y anidamos
en el parque,
este
de una libertad, una comunidad.
Las ideas
se diluyen
acuareladas.
todo el tiempo,
movemos nuestro cuerpo
o intentamos
nunca más quedarnos quietos
con la mente
Impulsamos
laberintos coloridos
y anidamos
en el parque,
este
de una libertad, una comunidad.
Las ideas
se diluyen
acuareladas.
Mosquitos
En degradé
celestirosáceo, rosado
osado
entre el verde-bosque
el río
y los mil bichos que dejan marca
entre las voces, susurros
de los que juegan reunidos, cerca
en degradé
se esconde el sol
yo no quiero
que beban
de mi sangre.
celestirosáceo, rosado
osado
entre el verde-bosque
el río
y los mil bichos que dejan marca
entre las voces, susurros
de los que juegan reunidos, cerca
en degradé
se esconde el sol
yo no quiero
que beban
de mi sangre.
Fucsia
Fucsia
la flor en la arboleda
sonrisas y chinelas
Fucsia
el atardecer,
vos viendo el atardecer
en otro lado
o en todos lados
como corriendo por
mi cuerpo
como la brisa
esta mañana me acariciaba
como el impulso
de dejarme llevar por el deseo,
Fucsia.
la flor en la arboleda
sonrisas y chinelas
Fucsia
el atardecer,
vos viendo el atardecer
en otro lado
o en todos lados
como corriendo por
mi cuerpo
como la brisa
esta mañana me acariciaba
como el impulso
de dejarme llevar por el deseo,
Fucsia.
Murciélagos
Duermen
en tu techo,
Animañas sin un lecho
vuelan con destino
desconocido.
ey! un punto blanco en el cielo
ey! los espirales tienen veneno
un farol, un muelle
revalsan chorreantes los tanques,
nuestras cartas hoy son de fuego.
en tu techo,
Animañas sin un lecho
vuelan con destino
desconocido.
ey! un punto blanco en el cielo
ey! los espirales tienen veneno
un farol, un muelle
revalsan chorreantes los tanques,
nuestras cartas hoy son de fuego.
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